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BAXTER EN COLABORACIÓN CON EL ARTISTA CHEN LIN
Eileen: cuando el diseño se confía al gesto del artista Chen Lin. Una colaboración especial que ha dado vida a una pieza única, tan rara como una obra de arte.
Eileen: cuando el diseño se confía al gesto del artista Chen Lin. Una colaboración especial que ha dado vida a una pieza única, tan rara como una obra de arte.



Aquella noche de junio de 2025, el aire estaba impregnado del aroma de la piel nueva. Un perfume cálido y envolvente, como el preludio de algo importante. Afuera, Hangzhou se deslizaba lentamente entre las luces reflejadas en el agua; adentro, en la nueva Baxter Gallery, el tiempo parecía suspendido. Las voces se habían vuelto más bajas, como si todos esperaran una señal.
Entonces entró Chen Lin. En China se le conoce como el padre del diseño de restaurantes de lujo, pero cuando habla de sí mismo, prefiere definirse como un hombre que busca la belleza en las cosas cotidianas. Arquitecto, interiorista y artista, Chen Lin es una figura clave del panorama del diseño chino: ha recibido prestigiosos premios, firmado espacios icónicos y desarrollado un lenguaje que une la elegancia oriental con la poesía occidental. Sin embargo, aquella noche, en el corazón de Hangzhou, no vino a mostrar su fama. Vino a contar una emoción.

No llevaba consigo ni un micrófono ni un discurso preparado — solo un pincel y una bandeja de pinturas. Frente a él, no un lienzo, sino un sofá Baxter: Eileen.
Chen Lin abre un bote de pintura y comienza a pintar directamente sobre la piel. Ningún dibujo preestablecido, ninguna palabra: solo el sonido del pincel al encontrarse con la materia.
Su mano se mueve lenta pero segura, trazando signos que parecen surgir de un pensamiento lejano. Cada curva del sofá se convierte en un paisaje, cada toque en una frase. Quienes lo conocen saben que para él el arte nunca es un gesto aislado: es un diálogo, una forma de conectar con las personas que ama.
Desde que nació su hija, hace nueve años, Chen Lin le dibuja algo cada día — un pequeño ritual de amor y presencia, incluso cuando el trabajo lo lleva lejos. Suave y delicada — como la relación entre un padre y su hija — la piel del sofá Eileen acoge las pinceladas en un equilibrio perfecto entre fuerza y dulzura, disciplina y libertad, materia y emoción. Luego, cuando la performance termina, se percibe una sensación de respeto, como si todos hubieran presenciado algo demasiado íntimo para ser interrumpido.


El sofá, ahora único en el mundo, conserva las huellas del gesto, la delicadeza del color, la voz silenciosa de un hombre que, a través del diseño, encontró la manera de decir que la belleza es una emoción que se puede tocar.
Ese nombre, Eileen, queda suspendido en el aire como una caricia — la misma que Chen Lin trazó sobre la piel del sofá, transformando un objeto Baxter en un fragmento de vida.
Una pieza única, nacida en junio de 2025, en aquel momento suspendido durante el Opening de Hangzhou. Una colaboración que, al igual que el relato recién vivido, revela la capacidad de Baxter de transformar la materia en emoción y la singularidad en una experiencia sensorial irrepetible.


